El tema de Hermes Meccariello, su infección a causa de una alegada mala práctica médica, la investigación al respecto por parte de Alicia Ortega, las declaraciones de mujeres que han estado a punto de morir en manos del “Doctor” Johan Tapia Bueno, el encarcelamiento del mencionado doctor y el cierre de su “Clínica” son sólo la punta de un iceberg que más abajo esconde toda una serie deficiencias en la forma en cómo funciona la Secretaría de Estado de Salud Pública, y la falta de compromiso que existe con la salud en nuestro país.
Diario Libre, en su versión digital del día de hoy informa, en relación con el cierre de la Clinica Brasil: “Las autoridades declararon que el cierre de la misma se debe a que el centro carece de licencia e incumple normas sanitarias.” Más adelante “En el allanamiento, el Ministerio Público constató que la sala quirúrgica del centro médico carecía de instrumentos imprescindibles para una habitación de este tipo.”
Según se dijo en el programa de Alicia Ortega el pasado lunes, la Clínica Brasil tiene poco más de un año operando. De acuerdo con lo que informó la asistente de Tapia Bueno, así como el mismo Doctor, la documentación para el reconocimiento del centro había sido sometida tiempo atrás y aun no habían tenido respuesta.
Entonces, yo me pregunto, Con qué mecanismos cuenta la SESPAS para garantizar que NINGUN Centro Médico cuyos permisos para operar están en trámites esté brindando servicios? Cómo se lleva a cabo el proceso mediante el cual se otorgan esas licencias, que SESPAS “no sabía” que ese Centro estaba operando bajo esas condiciones?
También me pregunto, no tiene la SESPAS mecanismos para controlar quién brinda qué tipo de servicios y cuál es su estatus como profesional de la medicina?
Detrás de todo este lio de mala práctica médica hay todo un trasfondo de mal funcionamiento institucional.
Sabra Dios cuántas clinicuchas más habrá en la ciudad y en el país, operando en condiciones inaceptables y que dicen tener “papeles en trámite”
Por otro lado, también me pregunto, hasta donde ha llegado la obsesión del ser humano por la perfección, hasta donde han llegado nuestros niveles de vanidad, que somos capaces de someternos a procedimientos quirúrgicos en centros de dudosa reputación, cuya falta de normas sanitarias mínimas para operar es obvia, sólo porque es “más barato” o porque “nadie lo sabrá”? Será que no estamos conscientes de los riesgos mortales que puede implicar cualquier tipo de procedimiento quirúrgico, incluso los más “normalitos” como un implante de senos?
Creo que Salud Publica tiene un trabajo fuerte y urgente que hacer. Es imperativo que revisen sus normas, procedimientos y mecanismos para que, de alguna forma, exista seguridad a la hora de ir a cualquier centro privado de salud.



