Desde hace semanas, quizas meses, se ha estado hablando tímidamente al respecto de la legalización del aborto en nuestro país. Siendo República Dominicana una nación cuya religión “oficial” es el Catolicismo, ya podrán imaginarse que el tema de la legalización del aborto tiene muchos argumentos en contra.
Yo soy Católica por convicción. A diferencia de muchos adultos y jóvenes a mi nadie me llevo de pequeña a la Iglesia. A los 11 años me nació la inquietud al respecto de la religión, y luego de ir a varias congregaciones me quedé en la Iglesia Católica. Les hago el comentario para que tengan una idea de más o menos las cosas que fui aprendiendo desde pequeña como adolescente/joven que practicaba su religión (y que, dicho sea de paso, practico todavía), y que pertenecía a diversos grupos ministeriales dentro de la parroquia a la que asistía.
Entonces, dado mi crecimiento dentro de la Iglesia, y la doctrina que me fue inculcada de pequeña, más mi condición de ente pensante, capaz de tener sus propias ideas y sacar sus propias conclusiones, debo admitir que con respecto a la legalización del aborto tengo sentimientos y opiniones encontradas, y cada una con suficiente base, desde mi punto de vista.
Entonces digamos que tengo una situación de ser Pro-Life por un lado y Pro-Choice por el otro. Veamos.
Pro-Life
Creo que la razón más poderosa que tengo para estar de este lado esta íntimamente ligado a la responsabilidad. Tener una vida sexual fuera del matrimonio es algo que exige responsabilidad de mi propia sexualidad. Como adulta estoy conciente de todo lo que implica tener una vida sexual activa y no sólo en lo que tiene que ver con embarazos no deseados. Entonces, si yo soy lo suficientemente responsable como para decidir acostarme con mi novio, por qué debo dejar de serlo cuando algo sale mal? Por qué no enfrentar la situación de un embarazo no deseado (en este caso) con la misma responsabilidad con la que decidí tener sexo? Por qué una criatura que no pidió ser concebida tiene que cargar con el peso MI irresponsabilidad?
Es cierto que no es fácil tener un embarazo no deseado, quizás sin la estabilidad económica que esto requiere; pero también es cierto que yo estaba conciente de lo que podría pasar al llevar una vida sexual activa.
Todo esto me hace tomar una posición en contra del aborto, porque desde mi punto de vista, no es más que una salida fácil, es no querer enfrentar las consecuencias de mis actos, es no querer dar la cara a una situación provocada por una decisión anterior tomada por mi… y eso no es justo para esa criatura que no pidió venir al mundo.
Pro-Choice
Si el párroco de mi Iglesia leyera esto, es capaz de sentarme por cinco horas a darme una cátedra de razones por las cuales Dios y la Iglesia están en contra del aborto, y las mil y un razones que convierten esta práctica en un pecado capital que termina con la excomulgación y hasta la cárcel. Pero, para ser sincera, también hay buenas y válidas razones para inclinarme por esta “corriente.”
En primer lugar, los que son exclusivamente Pro-Life (y lo mismo expliqué más arriba) abogan por la vida de la criatura, pero dónde cae en este momento la mujer? No vale más la pena preservar la vida de quien ya la tiene? Si se fijan, cuando al momento del parto ocurre alguna complicación y debe salvarse la madre o la criatura, los médicos (que están pensando con la cabeza y no con el corazón, como piensa una mujer que está dando a luz) y el padre/esposo siempre deciden salvar a la madre. Por qué? Esa mujer podrá tener más hijos… cuántas otras mujeres podrá tener ese bebé?
Muchas veces ser “pro-life” es una forma un tanto egoista de ver la situación, porque sólo se piensa en la criatura y nadie piensa en la mujer… en lo que siente, piensa, desea, padece. Nadie piensa en las posibles mil cosas que está pasando esa mujer que piensa que el mundo se le está viniendo encima.
Por otro lado, mantener un embarazo o no es una decisión muy personal… se trata de mi cuerpo, y nadie más que yo puede decidir qué hacer con él. Yo, como mujer, adulta, profesional, capaz de tomar mis propias decisiones tengo el derecho de decidir mi futuro, y eso incluye tener o no un bebé en determinado momento.
Los numeritos
Tengo un amigo al que le encantan las estadísiticas. Él dice que las cosas, cuando no le presentan los numeritos, no son tan serias. So, aca les traigo algunos numeritos. No tengo bien fresco el dato, pero haré lo que pueda.
En el programa Diagnóstico, que encontré por casualidad el otro día, en donde hablaban de este tema y que fue lo que me motivó a escribir; unos doctores que al parecer tenían una posición a favor de la legalización del aborto, comentaban que, a diferencia de lo que se cree, en los países en donde el aborto es una práctica legal, el número que se realiza cada año es considerablemente menor que en los países en donde no está legalizado. Los doctores afirmaban que esto es así porque esos países en donde se legaliza el aborto tienen claro que establecer una ley como esta no es sólo redactar un proyecto para que sea aprobado o no, sino que implica todo un compromiso de educar a la población al respecto del aborto, de los embarazos no deseados y los anticonceptivos, y agregaba que, aunque importante, la legalización del aborto no es algo que deba tomarse a la ligera.
En es mismo programa mencionaron que la legalización del aborto va de la mano con las medidas tomadas por el gobierno con respecto a la salud pública. Los doctores hablaban de que las muertes a causa de interrupción voluntaria del embarazo son dadas en su mayoría en mujeres de clase social muy baja, que no tienen acceso a información y mucho menos a servicios médicos de calidad. En el caso de estas mujeres, recurren a clínicas clandestinas, en donde se practican abortos bajo paupérrimas condiciones sanitarias con “médicos” de muy dudosa procedencia. Tal como decían los doctores, las mujeres de clase media/media alta tienen todas las condiciones para ir a donde médico privado y decirles que no quieren conservar el embarazo, y en algunos casos saben qué pastilla deben tomar (y cómo tomarla) para “salir de eso”
El tema de la legalización o no del aborto es muy delicado y trae consigo toda una serie de acciones que debe llevar a cabo el gobierno. Yo mantengo una posición un poco neutra, aunque, en definitiva, si tuviera que tomar alguna sería Pro-Choice… sin lugar a dudas. Creo firmemente en el derecho de decidir que tiene cada ser humano en todas la áreas de su vida, y tener un hijo o no es una de ellas.