La Vida en Voladora: Me bajé y no pagué

26 05 2010

No sé cuándo fue la primera vez que me subí en una voladora. Debió haber sido cuando tenía 12 años. En ese entonces vivía en la Carretera Mella, y mi abuela en El Almirante. Mi abuela no tenía teléfono, entonces cuando mi tío que vivía en Estados Unidos iba a llamarla llamaba a mi casa primero, decía el día y la hora a la que llamaría, y yo tenía que coger una voladora hasta El Almirante, darle el mandado a mi abuela, comerme un pan con mantequilla que ella me tostaba y devolverme para mi casa. En ese entonces creo que pagaba 2 pesos. Más o menos.

De eso hace ya 15 años, así que se imaginarán la cantidad de voladoras que he tenido que coger en mi vida, y el dinero que he invertido en pasajes. Es por eso que me sentí satisfecha y libre de culpa cuando, ese día maravilloso, me bajé de la voladora sin pagar.

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La Vida en Voladora. “La Novela”

4 03 2010

Haces unos días tenía una cita de trabajo en una institución cerca de mi casa. Se trataba de una oficina que, en carro privado, no está a más de 3 minutos de mi residencia. Dada mi condición de peatona tenía dos opciones: pagar dos biónicos y caminar 4 esquinas, y pagar una voladora que pasa por la entrada de mi casa,  y caminar una esquina. La opción era obvia. Cogí mi voladora, llegué al lugar de la cita, salí, cogí mi voladora de regreso, y ahí comienza la historia.

Sentada unos pocos asientos detras del chofer, oigo como suena su celular. El chofer lo contesta raudo y veloz. Por la conversación pude deducir que se trataba de su hija. También por la conversación pude deducir que el chofer en cuestión estaba dejado de la madre de su hija, y que la relación entre ambos no era la mejor.

Al parecer la hija le decía que iban a cortar el teléfono. El chofer preguntó que por qué el teléfono no lo habían pagado, luego dijo “Yo no voy a paga telefono pa que aquella te llamando chulos.” Se me pararon las antenas, la conversación será buena. El chofer siguió “Ponmela al teléfono. Dime, que e? Taba durmiendo? Que fue velduga, llegate borracha anoche? Por que eso e lo tuyo vivi borracha en la calle dando verguenza y arratrandote por la cunetauna mujer vieja”

Hmm. El asunto con el chofer y la madre de su hija era complejo. Al lado de mi iba una señora con la boca abierta oyendo al chofer que continuaba como una ametralladora.

Que e lo que tu me habla a mi? Tu sabe’ que yo no te e quitao esa muchacha porque yo no tengo quien me la atienda, porque si yo tuviera con quien dejala hace rato que tuviera sola y llevandote el diablo, porque no e verda que yo te voy a ta dando dinero pa que tu lo gate con hombre, porque eso e lo tuyo”

Ya, me estaba hasta dando verguenza ajena, pero que grande es el morbo, mientras peor se ponía más me interesaba.

“Mira, pone a mi muchahca hame el favor. No te voy a manda dinero te dije, que e lo que hay que paga? Mandame la factura del telefono esa pero si yo me entero que tu ta de cuero llamando hombres vamo a tene problema”

Cobrador, me quedo” Ahí se me acabó la novela. La guagua arranco y solo oí la voz del chofer desvanecerse con la distancia. El pleito iba para largo!





La vida en voladora

15 02 2010

Hay una realidad, dramática y dolorosa, que compartimos muchos dominicanos: el transporte público. Conocemos las deficiencias del transporte en nuestro país, sabemos que “el peatón es un perro” y sabemos que, a veces, no nos queda más remedio.

Hay tres clases de vehículo de transporte público.
Los Biónicos, que no son más que carros comunes y corrientes, pero sus conductores han desarrollado habilidades especiales y los carros alcanzan velocidades extraordinarias que no se corresponde con el “destartale” del carro en cuestión.

Por otro lado tenemos Las Voladoras. Las voladoras son guaguas de poco más de 30 pasajeros que, literalmente vuelan (de ahí su nombre de Voladora). Estas guaguas son expansibles, cabe la cantidad de gente que al cobrador le parezca. Las voladoras son impresionantes, caben por lugares en los que hasta una motocicleta tendría dificultades para pasar.

El último tipo de transporte público son las guaguas de la OMSA. Son el único transporte público bajo jurisdicción del Estado, pro esto no garantiza calidad en el mismo. Las guaguas son hojalatas, tal como las voladoras, y los choferes son “racings”, como los de los biónicos.

Para esta serie, La Vida en Voladora, el vehículo que nos atañe son las voladoras. Cada tarde tengo que hacerme de valor para subirme en esa infame voladora y dirigirme a mi trabajo. Mis otras opciones son los biónicos, que al fin de cuentas me cuesta el doble, y los taxis hace rato que dejaron de ser una opción.

La Vida en Voladora comenzó como una tontera en Twitter. Un día se me ocurrió describir como era un viaje regular desde mi casa al trabajo, aproximadamente 45 minutos. A la gente le gustó, y comencé a utilizar el tag #lavidaenvoladora para contar, en vivo y directo, todo lo que pasaba en la voladora en que me encontraba camino a mi trabajo.

Hay historias que no pueden decirse en un twitt. Hay cosas que necesitan de toda la descripción de la situación para que tengan sentido. Es por eso que hoy inicio formalmente la serie La Vida en Voladora en este, mi blog.

Espero que lo disfruten mientras dure (la vida en voladora tendrá que terminar en algún momento!).








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