“Tengo una buena idea para un libro. Sonrío y me pongo contengo porque me parece genial, brillante, y está llena de posibilidades. La escribo, leo y releo y poco a poco se me esfuma la sonrisa. No es eso lo que quería decir, borro o cambio algunas palabras. Lo intento una vez más, pero tampoco funciona, así que decido suprimir todo. Mientras maldigo el momento en que se ocurrió que podría escribir, me dirijo hacia la cocina, abro la nevera y cojo una lata de cerveza, la destapo, tomo un sorbo y me vuelvo a sentar ante el ordenador. Pruebo de nuevo. No, no me gusta, con la cerveza en mano salgo a la terraza y oteo el horizonte en busca de inspiración divina. Me quedo mirando embobado el vuelo de un pájaro y de pronto me pregunto: ¿qué estoy haciendo?”
Tomado del libro “Coaching para escribir” de Sergio Bulat. Editora Paidós



