Historia del breve encuentro con un AMET

6 09 2011

Campante y sonante iba yo manejando por el carril del medio en la Av. 27 de Febrero cuando el semáforo se puso en rojo. Obediente me detuve a una prudente distancia del carro que estaba delante. Mi celular vibra. Es un email. Lo cojo, lo reviso, lo pongo de nuevo en su lugar. Levanto la vista y, a mi izquierda, con una libreta en la mano, se encuentra el personaje harto conocido y a la vez odidado: El AMET. La conversación fue breve:

Digame jefe, ¿En qué puedo ayudarle?

¿Su licencia está al día?

Sí señor

¿Y su seguro?

También

¿Esta segura?

Segurísima comando

Dejeme revisarlo

¿En el medio de la 27 de Febrero?

Okay entonce’, parece ahí la derecha.

Él se fue a hablar con una joven. El semaforo se puso verde. Y yo me fui.

Fin








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