Viernes. 3 30 de la madrugada. Bueno, ya es sabado. Voy de regreso a casa con uno de los muchachos. Hablabamos de su boda. Miré al cielo. Sólo pude disfrutarla por algunos segundos. Maravillosos segundos. Vi una estrella fugaz. La última vez que vi una era todavía una niña. No recuerdo si pedí un deseo, mucho menos si se habrá cumplido. Esta vez fue diferente. Interrumpí la conversación y pedí un deseo. El más íntimo. El que con más fervor anhela mi corazón. Veremos.




Pide y se te dara… has valer la diferencia entre desearlo y obtenerlo y la Felicidad os visitara… espero que tengas mas oportunidades para ver los misterios y maravillas que surcan los cielos…
Yo cuando niña me pasaba miransdo al cielo en la noches, recuerdo que salían más estrellas fugaces que ahora o no sé. En fin, creer no está de más ten fe asi sea en los deseos, y uno mismo los atraerá.